La historia de Lucas

por Gise Moya | Jul 17, 2026 | Testimonios

Este mensaje llega en medio de una ola de frio intenso. Y es tal vez, poque el invierno me lleva a la interioridad, que hoy quiero darles un mensaje reflexivo. 

Han sido años de mucha transición personal y profesional, específicamente en el Yoga, tengan en cuenta que la intención de estas palabras es quitarle al yoga todo viso de postureo, es hacer del yoga una practica cotidiana y humana. Así que puede que al principio parezca poco inspirador, pero ténganme paciencia que al final. siempre hay recompensa (Cerati, dixit).

Estoy fervientemente a favor del cambio, de la innovación y la adaptación. Tal es así, que durante la pandemia fuimos los profes de yoga, quienes mutamos a ser personas en pantallas enseñando yoga a toda hora por todos los medios: notebook, móviles, redes. Me siento parte de esa ola de yogapandemic, de hecho, el estudio de yoga que tenia en ese momento se consolidó. Los profes éramos NECESARIOS, y nuestro propósito era clarísimo. Nuestra voz era escuchada, nuestras ideas aceptadas. Una oleada tal nos brindó un impulso que resultó encajar perfecto con el sentido que el yoga tiene para nosotros como profesionales y como individuos en la sociedad. 

De regreso a nuestros días en el 2026, los estudios de yoga estamos en periodo de latencia. Si bien, es cierto que el yoga no caduco, y no caducara, puesto que existe hace miles de años. Actualmente los estudios de yoga están cada vez más en silencio y vacíos. Es probable, que este sea el motivo por el cual, algunas personalidades que estén impulsando a vender el yoga a través de las redes, con una imagen brillante, luminosa y sonriente Particularmente no me hallo con ese estilo. No solo porque trato de mantenerme al margen de las tendencias, sino tal vez, se trate de darme cuenta de que nuestro propósito y su voz, ya cambio. 

Hablar a cámara a toda hora puede ser fascinante como fastidioso, no siento el llamado a que mi voz sea necesaria ahora. Me pregunto: ¿Puedo alzar la voz de autoridad aún con cosas que todavía yo estoy lidiando? Y esto es algo con lo que todos los seres humanos tenemos que lidiar no solo los profes de yoga. 

Siento que ahora nuestra sala de yoga es un lugar donde ustedes (los alumnos) y no nosotros (los profes) tienen que encontrar su voz espiritual. 

Esta intuición, de una vida espiritual mas orientada desde adentro, la pude confirmar hace unos días con Lucas. Hicimos un taller especial comentando los 8 pasos de la filosofía del yoga, y sobre el final, él nos compartió: 

“Cuando decidí empezar a practicar yoga, venía de una situación personal un tanto compleja, porque estaba en proceso de separarme de mi pareja en ese momento (…). Necesitaba encontrar algo que me sirviera para despejar la cabeza de mis problemas habituales y más importante (que no me di cuenta hasta que lleve un par de meses de práctica) encargarme de mi bienestar personal” 

Es en las crisis vitales o en “las noches del alma”, que se nos revela una nueva manera de SER, y si profundizamos lo suficiente, encontramos dentro nuestro que nos queda mucho por aprender. 

“Empecé yendo solo una vez por semana, luego 2, hasta que llegué a ir 3 veces por semana (este verano) y sin embargo sentía que podía ir muchas veces más. No era solo el hecho de que iba con algún dolor físico y salía sin ese dolor (…)  estoy convencido de que la mentalidad de estar bien con vos mismo es necesario para poder estar bien con el otro”

Una práctica espiritual, que respete lo individual, no tiene por que prometer resultados, sino que a través de la disciplina te lleva a descubrir quien sos y cuál es la enseñanza para ese momento especial de tu vida. Lo doloroso de una separación, la tristeza por la perdida no se puede evitar. Es tal vez en el silencio de la practica que el cuerpo, corazón y mente lo viven con un SENTIDO. 


“Actualmente me siento muy espiritual, en el sentido de que leo cuanto libro de filosofía me llega a las manos o trato de ayudar a las personas cercanas a mí en lo que sea, por dar un ejemplo concreto, empecé a ser ayudante de cátedra este 2026 en la facultad de ciencias económicas de la UBA y no sabía que me podía poner tan feliz el hecho de que se reciba un alumno gracias a la nota que vos le pusiste”. 

Afortunadamente la pandemia termino, y los profes ya no somos mas necesario para transitar ese malestar colectivo. 

Es gracias a la escucha abierta que me brindan las clases, la guía como profe de yoga, me doy cuenta de que hemos mutado de ser profes-guías-iluminados y escuchados implacablemente, para transformarnos en testigos de lo que los alumnos pueden escuchar adentro suyo. 

Agradezco no haberme transformado en influencer, y mantenerme en el margen de la tendencia para no perderme lo importante: el SENTIDO que cada uno en la comunidad le encuentra a su vida espiritual.

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